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Inolvidale y Emocionante Requiem Alemán (Oregon Bach Festival)

publicado a la‎(s)‎ 1 jul. 2011 9:00 por Mercedes Grau   [ actualizado el 5 jul. 2011 21:52 por Jesus Hidalgo ]

Crítica al Requiem de Brahms 26 de Junio 2011. Oregon Bach Festival. Orquesta del Oregon Bach Festival. Coros: Schola Cantorum de Venezuela y The Berwick

Por John Farnworth, The Register Guard (http://www.registerguard.com)


Inolvidale y Emocionante Requiem Alemán

El domingo 26 de Junio en la tarde, en el Silva Hall presenciamos uno de los más extraodinarios eventos musicales en la larga experiencia musical y como crítico de quien escribe

El Maestro Helmuth Rillng, ahora de 78 años de edad, mostró un gran vigor y autoridad, sin ningún signo de debilidad, en la presentación con la orquesta del Festival Bach de Oregón y el más brillante coro que he escuchado en muchos años, en una interpretación fascinante del Requiem Alemán de Johannes Brahms.

El coro era en realidad una amalgama de dos coros separados, La Schola Cantorum de Venezuela, basada en Caracas, y el Berwick Coro del Festival Bach de Oregón.

Cuando escuché el resultado de estas 70 voces tuve la impresión que estos maravillosos cantores habían estado cantando juntos por mucho años.

Hay que hacer reconocimientos especiales para las dos directoras de estos coros María Guinand y Kathy Romey, por esta asombrosa mezcla de timbres  y por la precisión de los cantores en la dicción del texto, que hizo que pareciera como si cantaran a una sola voz en cuatro partes.

El Réquiem es de siete movimientos. El primer movimiento, "Selig sind, die da Leid tragen" ("Bienaventurados los que llorar"), comenzó con una introducción impresionante por los instrumentos de viento (oboe Allan Vogel fue sublime), y los cuernos franceses. El magnífico coro comenzó entonces su entrada etéreo y tenue sin acompañamiento.

Cuando la orquesta y el coro se combinaron, nos dimos cuenta del poder y la majestuosidad, no sólo de esta música gloriosa, sino también de la actuación perfecta por Rilling y todos sus músicos, instrumental y vocal por igual.

El movimiento final, "Selig sind die Toten" ("Bienaventurados los muertos"), tenía los cuernos, trombones y trompetas gruñendo su camino a través de las medidas de apertura, dando paso a una calma pacífica, tranquilizadora en la orquesta y el coro que llevó a la pieza a su conclusión majestuosa.

Hubo un silencio intenso de medio minuto hasta que Rilling volvió hacia el público, que luego se puso de pie y le envió un rugido estremecedor de aplausos en el espacio del Silva Hall.

Este concierto será recordado por todos quienes estuvimos presentes y lo lamentarán aquellos que no estuvieron.

John Farnworth de Vida reseñas de música clásica de The Register-Guard.

 Para ver el artículo original en inglés diríjase a: http://www.registerguard.com/web/entertainmentarts/26448400-41/chorus-movement-performance-requiem-bach.html.csp

 

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