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María Guinand: Lo más difícil del país en estos momentos es la cotidianidad

publicado a la‎(s)‎ 18 ene. 2017 3:41 por Jesus Hidalgo
By HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA | HSANCHEZ@EL-NACIONAL.COM | @HUMBERTOSANCHEZ
15 DE ENERO DE 2017 12:01 AM | ACTUALIZADO EL 16 DE ENERO DE 2017 10:37 AM
Fuente: El Nacional

María Guinand reside en la misma casa en la que vivió su niñez. Una quinta a pocos metros del Ávila que se mantiene como un símbolo de la Caracas de los años cincuenta, en medio de vistosos y lujosos edificios que se adueñaron del espacio a su alrededor. Ahí vive con su esposo, el músico Alberto Grau, fundador de la agrupación coral que este año celebra su 50 aniversario y que ella dirige: la Schola Cantorum de Venezuela.

Para conmemorar tan importante fecha participarán el viernes, a las 6:30 pm, en una misa de acción de gracias en la iglesia Don Bosco de Altamira, que también cumple 50 años. Pero la actividad fundamental será el festival coral Venezuela Cantat, que se llevará a cabo del 1° al 9 de julio.

Tienen previsto realizar un concierto en abril con el sistema de orquestas y editar un libro con la historia de la organización, pero esto no se ha concretado. Para la semana aniversario, en octubre, hay planes de presentaciones con directores formados en la fundación.

Es la forma de celebrar un proyecto pedagógico musical, una labor rigurosa y aún más exigente en tiempos como los actuales. “Lo más difícil del país en estos momentos es la cotidianidad. Levantarse en un ambiente permanentemente cambiante. No sabes si al día siguiente tendrás lo más básico, como el agua o el transporte. Una institución como la nuestra debe tener proyectos a largo plazo para hacer camino, no se puede improvisar. Por eso blindamos nuestras actividades con voluntad, pasión y vocación”, dice Guinand, que tiene 41 años en la institución. Pero más allá de esas palabras, hay una realidad adversa.

La Fundación Schola Cantorum no recibió la asignación correspondiente a 2016 por parte del Ministerio de Cultura, que finalmente se comprometió la semana pasada a otorgarle 400.000 bolívares. Aun cuando la directora aclara que no dependen totalmente de ese despacho, sí cuestiona que se cambie con frecuencia al ministro porque considera que eso incide en la falta de un proyecto cultural estable.

El año pasado el presupuesto de la institución que dirige fue de 26 millones de bolívares. “Diversificamos actividades y fuentes de ingreso. Hay dificultades con el presupuesto, pero somos pobres y dignos. Nunca hemos dejado de pagar sueldos”, asegura Guinand.

Han establecido alianzas con alcaldías como las de Chacao y El Hatillo, Pdvsa La Estancia, Empresas Polar, Banco Central Venezuela, embajadas como las de Alemania y España, la Corporación Andina de Fomento y varias fundaciones. Incluso, se han valido del crowfunding para producir discos o llevar a cabo giras, como ocurrió en 2015, cuando la Schola Juvenil de Venezuela pudo asistir de esta forma a Hungría, Francia y España. “Muchas personas que formaron parte de la Schola ayudaron a otros coralistas como ellos a vivir estas experiencias”.

Esa es la parte positiva de una diáspora de la que no son ajenos. “Líderes formados por nosotros, que han estado en nuestras filas por más de diez años, se han ido a buscar un mejor futuro”.

La fundación cuenta en la actualidad con aproximadamente 3.000 miembros entre coralistas, profesores y directores que integran la Schola Cantorum de Venezuela, la Cantoría Alberto Grau, la Schola Juvenil de Venezuela, el Coro Municipal El Hatillo, así como los núcleos del programa Construir Cantando, que tiene como objetivo la educación en zonas pobres de Caracas, así como de los estados Mérida, Miranda, Trujillo y Bolívar.

¿Cree que una filiación ideológica comprometida con el gobierno les permitiría recibir un mayor aporte del ministerio? “Fuimos creados como una asociación civil. Luego, en 1974, nos consolidamos como fundación que puede recibir aportes públicos y privados. Por eso el tema político o religioso nunca ha importado. Nunca le he preguntado a un coralista si es cristiano, musulmán o judío, casado o soltero, de izquierda o derecha”. Cita como ejemplo las veces en las que en el coro ha habido judíos y musulmanes que han cantado aguinaldos, así como católicos que han participado en actos de la comunidad hebrea.



Una vida de formación y dirección

Para muchos, María Guinand está dedicada en exclusividad a la Fundación Schola Cantorum; pero la directora coral que se formó bajo la tutela de Alberto Grau y realizó una maestría en Música en la Universidad de Bristol, Inglaterra, también lleva una vida académica paralela de viajes, asesorías, talleres y conciertos.

Es una de las responsables del programa de la maestría de Dirección Coral que se imparte en la Universidad Simón Bolívar desde hace 20 años.

Su currículo le ha permitido además ser vicepresidente para Latinoamérica de la Federación Internacional para la Música Coral, cargo que desempeñó entre 1996 y 2008. Actualmente es asesora del directorio de ese organismo.

Una de las actividades que tiene previstas para este año es dictar talleres en el Primer Festival Internacional de Coros Universitarios, que se celebrará del 1° al 5 de febrero en Ciudad de México. Asimismo, participará como jurado de un concurso de una televisora europea. No puede decir cuál. Además, impartirá clases en junio en el International Chamber Choir Competition Marktoberdorf de Alemania y en octubre dirigirá a Los Angeles Master Chorale en el Walt Disney Concert Hall.

El 17 de junio será la encargada de dirigir en el Carnegie Hall de Nueva York el estreno de La avispa brava, la obra en la que actualmente trabaja Alberto Grau, a quien ese día se le rendirá un homenaje con la interpretación de otra de sus composiciones: La doncella.

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